“…Los sujetos
comunicativamente actuantes no son solo reflexivos y constructivos, que
interpretan y construyen activamente su realidad, sino que además de esto
cambia y mejoran su realidad dentro del marco estructural, puesto que resuelven
conflictos mediante el discurso…”[1], es una de las premisas que en la actualidad han
servido como punto de partida para que las organizaciones o entidades incluyan
la comunicación como un elemento integrador para el desarrollo de sus objetivos
y misión al interior y exterior de ésta.
En la época de la sociedad industrial, la comunicación
era concebida como “proceso de una
racionalización unidimensional que tiene lugar en todas las esferas de las
sociedades capitalistas industriales y que sigue una lógica instrumental”[2],
así como también un elemento generador de dinero y poder[3]; de
acuerdo a ello, la comunicación en las empresas funcionaba de manera vertical
sin incluir a sus trabajadores, el objetivo se centraba en la generación de capital
económico y no en un capital de conocimiento, el cual considero que se ha venido
estableciendo hoy en día en muchas organizaciones o entidades, sin perder de
vista lo económico.
Desde mi experiencia laboral, he logrado identificar,
que al integrar la comunicación en los procesos de planificación, permite que los
profesionales pongan en común sus conocimientos y establezcan estrategias construidas
desde varios campos, logrando en primera instancia la consolidación interna en
la estructura y equipo de trabajo, y en segundo lugar el reconocimiento humano de
su público objetivo, consiguiendo con ello, un mejor posicionamiento de la
entidad.
Hoy en día “la
vida diaria se desenvuelve entre la propaganda, consignas, productos y mercancías,
de manera que el individuo va perdiendo la perspectiva de un universo múltiple
y complejo…”[4]
pero considero que esta perspectiva ha venido cambiado en los planes
estratégicos que contemplan la comunicación como un elemento diferenciador y efectivo.
Las entidades se han puesto el reto de generar espacios
de interacción social con su público objetivo, y asimismo, evolucionar en el
modelo de “la mercantilización global a
la que se ven sometidos todos los procesos sociales a partir de la lógica del
beneficio introduce, por vez primera, la conciencia como una mercancía más”[5],
es decir, las entidades hoy se están preocupando en que su público tengan
una experiencia positiva de sus servicios o productos, a través de una
comunicación permanente, evaluación del servicio y producto (tangible o
intangible), practicidad en la atención de quejas o sugerencias, entre otras. Acciones
sencillas que van fidelizando y captando más público.
De esta manera, el enfoque de J. Habermas aporta en
gran sentido a la estratégia corporativa, ya que si no consideramos la
Comunicación como el elemento diferenciador y mediador, seguiríamos inmersos en
un modelo coercitivo.
Comparto el siguiente caso en que se aplicó una
estrategia de comunicación enfocada desde un acto comunicativo.
La comunicación es fundamental en cualquier compañía, tanto así que su buen o mal uso puede significar el éxito o el fracaso de la misma. A propósito del video que referencias en tu post, lograr que en compañías tan grandes como Iberia se construya un ambiente de comunicación propicio que integre a todos los colaboradores y los motive a un actuar optimo, que a su vez se vea reflejado en un mejor servicio al cliente y por ende en una buena reputación y altos índices de fidelización, debería ser la meta de todas las organizaciones, y su consecución no solo requiere un plan de comunicación efectivo, sino sobre todo constancia, planeación y proyección a mediano y largo plazo.
ResponderEliminarAntiguamente las organizaciones veían a la oficina de comunicaciones como un gasto, a veces innecesario, que no representaba rentabilidad. Esa visión, como lo describes aquí, ha evolucionado y de unos años para acá se le ha dado un valor mayor a la comunicación, pues se ha demostrado que es una herramienta clave para incrementar la rentabilidad y productividad de las empresa.
ResponderEliminarAsí es Edna, el tiempo ha pasado y cada vez las empresas entienden que una relación no sólo con el público sino también con sus trabajadores, es un elemento diferenciador para cumplir sus metas y objetivos.
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